En enero de 2015, la United Fruit Factory no llegó a su fin, realmente se le dio continuidad con varios proyectos casi ocultos entre las raíces de su matriz, unos ocultos, o más bien desligados, por que se pensó el fin inminente; otros ocultos dada la necesidad de desprender, hacia las calles de la ciudad, los pequeños afiches que develarían una continuidad casi inconexa, una linea paralela más ligada al contexto urbano más tangible. Realmente, cuando se anunció un final, casi sin conciencia se siguió trabajando bajo las mismas premisas.